2 Corintios 3.18
Pero nosotros todos, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.
Dios quiere llevarnos a los lugares celestiales, por eso dice su palabra que quiere que vayamos de gloria en gloria de victoria en victoria de triunfo en triunfó.
El exponernos día a día a la presencia de Dios, Él empieza a ensanchar nuestra capacidad para experimentar más de su gloria. Como queremos experimentar la gloria de Dios si no le buscamos, sino exponemos nuestras vidas día a día delante de Su presencia.
El Señor quiere edificar templos, tabernáculos que atraigan la presencia de Dios, templos y tabernáculos que atraigan a las multitudes al arrepentimiento.
2 Corintios 5:1-9
1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3 pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos. 4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.
6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor 7 (porque por fe andamos, no por vista); 8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. 9 Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.
PASTOR JESÚS ALVARADO UMAÑA