La vida de Saúl nos ayuda a darnos cuenta de los serios problemas que nos trae el no dar fruto.
Sólo daremos fruto por medio de la obediencia. Debemos rumiar las Escrituras para alimentarnos de la palabra de Dios.
Cuando escogemos alimentarnos de lo que Dios nos habla nos mantendremos en la senda correcta.
Saúl no escogió esta parte, sino que tenía en poco lo que Dios le decía.
Hebreos 12:13 y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.
Cuando no escogemos de manera correcta nuestros pies se salen de los caminos del Señor.
Debemos procurar siempre permanecer en los caminos de nuestro Señor. Esto lo lograremos siendo obedientes y diciéndole “sí” a Él.
Saúl desobedeció muchas veces a Dios.
Debemos ubicarnos bien en nuestras responsabilidades y no tomar aquellas que no nos corresponden.
Saúl le ponía muchas cargas al pueblo. Dios no nos pone cargas.
1ª Samuel 14:24 Pero los hombres de Israel fueron puestos en apuro aquel día; porque Saúl había juramentado al pueblo, diciendo: Cualquiera que coma pan antes de caer la noche, antes que haya tomado venganza de mis enemigos, sea maldito. Y todo el pueblo no había probado pan.
Debemos aprender a no poner a nuestra familia o hermanos bajo ataduras o cargas que ni nosotros mismos podemos llevar.
Saúl amaba más la honra del pueblo que la de Dios.
1ª Samuel 15:21-31 Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal. 22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. 24 Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, 25 y vuelve conmigo para que adore a Jehová. 26 Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. 27 Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y este se rasgó. 28 Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú. 29 Además, el que es la Gloria de Israel no mentirá, ni se arrepentirá, porque no es hombre para que se arrepienta. 30 Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios. 31 Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl a Jehová.
Pastor Jesús Alvarado Umaña