A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.
SALMO 25:1
Vers. 1. A Ti, oh Jehová, levantaré mi alma. Ved cómo el alma santa vuela a su Dios como una paloma a su cobijo. Cuando los vientos de la tempestad están desatados, los navíos del Señor amainan las velas y se dirigen al bien recordado puerto de refugio. ¡Qué misericordia la del Señor al condescender a escuchar nuestro clamor en tiempo de tribulación, aunque nosotros podamos habemos casi olvidado de El en nuestras horas de supuesta prosperidad! Muchas veces el alma no puede levantarse; ha perdido sus alas, y se siente pesada, pegada a la tierra; más semejante a un topo que hurga que a una águila que se remonta. En estas temporadas nubladas no hemos de renunciar a la oración, sino que, con la ayuda de Dios, hemos de ejercer todas nuestras potencias para levantar nuestros corazones. Que la fe sea la palanca, y la gracia el brazo, y la masa muerta se moverá.
C. H. Spurgeon
Oremos al Señor por Fundación Princesa, por los enfermos de cáncer y otras enfermedades, confiados que Él escucha a Su pueblo.