La humildad es una clase de grandeza mental. El hombre humilde crece en conocimiento, poder y utilidad; tiene un punto de vista amplio, libre y feliz de la vida; rehúsa llegar a sentirse víctima frente a los desprecios, molestias y hostilidades. Él no va a confinar su alma a que bata sus alas contra los barrotes de la jaula de su autoestima.
Por otro lado, el hombre orgulloso se siente frustrado en cada esquina; no avanza por un camino porque eso sería cambiar de idea. Entonces no progresa y habiendo sido un hombre se convierte en ratón. Así viene a pasar que “quien se exalta será humillado y quien se humilla será exaltado.”
Bendiciones.
PASTOR JESÚS ALVARADO UMAÑA