Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.
SALMO 17:1
Vers. 1. Oye, oh Jehová, una causa justa. El que tiene la peor causa hace más ruido; por ello el alma oprimida teme que su voz sea ahogada, y por tanto suplica en este versículo que se le oiga no menos de tres veces. Es más de temer que nosotros no oigamos al Señor que no que el Señor no nos oiga a nosotros.
Está atento a mi clamor. Un grito real, amargo, sincero, puede casi fundir una roca; no hay temor de que no sea atendido por nuestro Padre celestial. Si nuestra oración, como el grito del niño, es más natural que inteligente, y más sincera que elegante, no por ello será menos elocuente para Dios. Hay un gran poder en el grito del niño para prevalecer en el corazón del padre.
C. H. Spurgeon
Oremos al Señor por Fundación Princesa, por los enfermos de cáncer y otras enfermedades, confiados que Él escucha a Su pueblo.