Jehová, escucha mi oración,
Y llegue a ti mi clamor.
SALMO 102:1
Vers. 1. Jehová, escucha mi oración. El suplicante sincero no se contenta con orar porque sí, por hacerlo; desea realmente alcanzar el oído y el corazón del gran Dios. Es un gran alivio en tiempo de aflicción dar a conocer a otros nuestra tribulación. Nos alivia el que ellos escuchen nuestros lamentos. Pero el mejor solaz de todos es el tener a Dios mismo como oyente simpatizante de nuestra queja. El que El nos escucha no es un sueño, una ficción, sino un hecho fehaciente.C. H. Spurgeon
Oremos al Señor por Fundación Princesa, por los enfermos de cáncer y otras enfermedades, confiados que Él escucha a Su pueblo.