No es nuestra tarea crear un espíritu de santidad para nosotros mismos. En Dios existe santidad suficiente para todos; Él puede darnos toda la ayuda necesaria para mantenernos en el camino de justicia. El Espíritu Santo es suficiente para suplir todas las necesidades del creyente; el Espíritu Santo es Dios.
Así como hay en Dios vida suficiente para todos, poder suficiente para mantener en existencia todo lo que existe, al igual hay en Él santidad suficiente para suplir la necesidad de todos. En Dios hay suficiente gracia y poder para llevar a cabo toda la obra que este mundo requiere. En Dios hay paciencia, amor, sabiduría, sacrificio; en una palabra, en Él hay bondad suficiente para vencer todo el mal.
Bendiciones
PASTOR JESÚS ALVARADO UMAÑA