1 Samuel 15:30-31 30 Y él dijo: Yo he pecado; pero te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios. 31 Y volvió Samuel tras Saúl, y adoró Saúl a Jehová.
San Juan 5:44 ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?
Saúl era un hombre que tenía una inestabilidad muy grande en su vida. Tenía una obediencia parcial ante Dios. Esto es algo que debemos corregir porque la obediencia parcial es muy peligrosa. Dios la cataloga como rebelión.
1ª Samuel 15:22-23 22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.
La rebelión es como un pecado de adivinación y de hechicería.
Saúl tenía una mezcla terrible; a veces profetizaba bajo la unción de Dios y también lo hacía bajo la influencia de otros espíritus.
En el cielo seguiremos siendo enseñados para ya llegar a tener una obediencia total.
Debemos tener conocimiento de todo lo que es Dios.
Tenemos que ser obedientes a las palabras que Dios haga rhema.
Dios nos dará la gracia para ir obedeciendo a lo que Él nos hable.
La rebelión de Saúl lo llevó a la adivinación y su obstinación lo llevó a la idolatría.
La obediencia parcial trae juicio siempre.
Pastor Jesús Alvarado Umaña